sábado, 23 de octubre de 2010

He perdido los zapatos

Todo es ruido en mi cabeza, mis pensamientos tienen fiesta de té y no estoy invitada, dicen que ellos sin mí lo son todo, yo digo que sin ellos no soy nada, más aun así se niegan a pensar en mi, ¿para que? si eh perdido mis zapatos otra vez.

Vuelvo a la búsqueda de las zapatillas perdidas, pero no son de cristal, ni de oro, ni siquiera son rojos o cumplen deseos, solo son unos simples zapatos, de esos que te pones para atravesar el charco de la amargura, dejado por la lluvia de la pre soledad, o de los que te acompañan a través de la travesía en la búsqueda de la gran aventura, a la que todos lo llaman amor. Pero para mí, son los tenis del recuerdo, donde mis pensamientos se concentraban en mi, bueno, en tu y yo, donde con esos bien puestos y con las agujetas amarradas, puedes saltar al castillo del quizá, donde, quizá, el mañana no sea tan malo como el hoy. El hoy donde perdí mis zapatillas para ejercitar el músculo d mi corazón, que ya está un mucho fuera de forma después de la bienvenida que me dieron Ben & Jerry cuando tu despedida me dejo con un sabor amargo.

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